15 dic. 2009

Goodbye, Arthur Mitchell

Ha pasado un día entero desde que ví The Getaway, el último episodio de la 4ª temporada de Dexter, y aún no me he repuesto del todo. Aún tengo la escena final grabada en la retina, y cada vez que pienso en lo sucedido, algo se me retuerce por dentro... pero empecemos por el principio, que hay tiempo de comentarlo todo. Por supuesto, a partir de aquí hay un buen puñado de SPOILERS

No voy a entrar a comentar la 4ª temporada al completo, porque a nadie se le escapa que ha sido sencillamente magistral, de principio a fin. Esta temporada nos ha regalado grandísimos momentos (la muerte de Lundy, el derrumbe de Debra en el aparcamiento, acción de gracias con Arthur, el encuentro entre Arthur y Cristine...) pero sobre todo nos ha traído a un personaje que nunca olvidaremos (para bien o para mal): Arthur Mitchell, Trinity Killer. John Lithgow se merece todos los premios de actor de reparto de la temporada, y no me cansaré de repetirlo. Personalmente, sólo lo conocía de la serie Cosas de marcianos, algo que no juega a su favor, pero me ha sorprendido gratamente con su actuación como Trinity, un personaje muy complicado, al que ha conseguido dar las pinceladas necesarias para que nos aterriorize a la vez que sentimos cierta pena por estar tan desequilibrado, sin caer en la estridencia. Y mira que es difícil destacar teniendo al lado a Michael C. Hall (nunca me cansaré de alabar a este señor).

La verdad, antes de comenzar la temporada tenía ciertas dudas. Me parecía muy interesante ver la vida de Dexter casado intentando satisfacer a su oscuro pasajero, pero me temía que la fórmula de Dexter se acerca a alguien + asesino en serie suelto ya no daba para mucho más. En este sentido tengo que aplaudir a los guionistas, pues han aunado ambas tramas de forma magistral. Lo único que le podría reprochar a la temporada es la trama de Angel y Laguerta, porque se nota que es para rellenar, aunque he de reconocer que me sorprendió el desenlace del capítulo anterior, con boda en el departamento (la cara de Dexter es un poema en ese momento).

Pasando al meollo, tras el alucinante final de Hello, Dexter Morgan, en este capítulo resolvieron la situación rápidamente en la primera escena: Arthur le dice a Dexter que le deje en paz y no se verán más las caras. Pero no cuenta con la verdadera identidad de Dex, que decide que debe matarlo para quedar en paz. Por el momento todo se encarrila hacia lo que todos pensábamos, que Trinity acabará plastificado frente a nuestro querido experto en sangre (en ese sentido hay que reconocer que los guionistas no innovan demasiado) y en efecto así sucede. He de decir, que esta trama del capítulo me ha parecido algo atropellada, puesto que yo esperaba un tira y afloja algo más tenso entre los dos asesinos, pero como bien dicen los Arctic monkeys, las expectativas suelen defraudarnos. Le perdono eso al capítulo porque a cambio nos ha regalado momentos inigualables, como son el de Dexter en la cárcel con Harry, Dexter en el ataúd en casa de Arthur (aunque sea algo gratuito) o la visión de Rita y los niños con la policía.

This is their future, Dexter

Por otro lado, Deb descubre la historia que tuvo su padre con Laura Mosser, y con ello que Dexter es hijo suyo a la vez que hermano del inolvidable Ice Truck Killer... un notición vamos. Por un momento me asusté bastante, pensando que Deb ataría cabos en cuanto al monstruo que esconde su hermano, pero afortunadamente no fue así, regalándonos de paso otra gran escena entre los hermanos frente a la pantalla, marido y mujer detrás de ella.

Y ahora vamos con lo gordo del episodio, después de que Dexter se encargue (a su manera) de Arthur, en una escena bastante buena, con esa conversación entre ambos y el momento en que Dex gira el martillo, pasamos al rutinario lanzamiento de bolsas de basura por la borda del Slice of Life, donde el señor Morgan se plantea muy seriamente en dejar de lado a su oscuro pasajero. En ese momento pensé que quizás el capítulo no había sido para tanto, pero me gustaba ese planteamiento de cara a la siguiente temporada, con Dexter intentando dominar sus impulsos hasta hacerlos desaparecer... pero claro, que aún nos esperaba LA sorpresa. Al llegar a casa Dex encuentra a Harrison en un charco de sangre (magnífica reminiscencia del origen de Dexter) y a Rita en la bañera, desangrada, tal y como hacía Trinity. En ese momento se me heló la sangre, no podía (ni quería) creer lo que veía. Sentía una pena inmensa, quería llorar, pero no podía, aún no me creía del todo que eso estuviese sucediendo realmente... y así estuve, con los ojos como platos, hasta que acabaron los créditos del episodio.

Se que hay gente a los que no les ha gustado ese final (entre ellos mi novia) porque les parece demasiado trágico y duro. Personalmente aplaudo que una serie consiga que me implique tanto con los personajes hasta el punto de sentir tan profundamente la muerte de uno de ellos, prefiero infinitamente una serie que haga sentir a una que sólo sirva para pasar el rato y me parece que los guionistas han captado eso perfectamente; esto es lo que pasa, esto es lo que tenía que pasar, si quieres un camino de rosas esta no es tu serie. Porque aceptémoslo, por mucho que nos caiga bien, Dexter también hace cosas horribles, y llevaba mucho tiempo jugando con fuego sin quemarse de verdad. Ya era hora de que algo le saliese mal, que no es Michael Scofield. Por otro lado, creo que ahora la serie será mucho más oscura, porque me temo que tras este mazazo que le dejó preparado Arthur como regalo de despedida, Dexter no será capaz de dejar de lado a su oscuro pasajero, sino que caerá más profundamente en la oscuridad. Eso, o asumirá su rol de padre soltero de tres niños... no me imagino ninguno de los escenarios, y nos queda mucho para vislumbrarlo.

Y ahora que Dexter nos deja huérfanos durante nueves meses, y comienza el parón navideño del resto de series, servidor esperará impaciente hasta el regreso de los supervivientes del vuelo 815, Tara y su familia y Walter White y compañía, a la vez que continuaré con In Treatment, Six feet under (así no pierdo mi ración de Michael C. Hall), seguiré con más asiduidad a Sookie Stackhouse y los vampiros sureños, empezaré la 2ª temporada de Damages... y quizás me anime con alguna serie, todo se andará.

4 comentarios:

  1. Espeluznante final, sin duda.
    Para mi gusto, la tercera temporada de la serie bajó bastante el nivel; pero es que las dos primeras son brutales y lo diré siempre. Esta cuarta recupera el nivel.

    Siempre echaremos de menos a Rita.

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  2. Haciendo cábalas innecesarias sobre el futuro de Dexter...en los libros ya insinuan que quiere instruir a sus hijos en el arte de matar, y que mejor excusa tiene ahora que un vástafo también nacido en sangre. Me gustaría que hicieran un salto temporal presentado a un dexter muy hastiado por llevar años sin pdoer dar rienda suelta a su apsajero teniendo que cuidar a los crios y que empezará a descargarse enseñándo el oficio a un Harrison adolescente igual que hizo Harry con él.

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  3. final destrozante,pobre rita :(

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  4. Es posible que sean más de 9 meses hasta la 5ª temporada, porque Michael C. Hall, tiene cáncer linfático, aunque parece que lo cogieron a tiempo. ¿Gratuito, que Dexter se esconda en el ataúd de Trinity durante la redada? ¿Y dónde se iba a meter el hombre? Debajo de la cama te encuentra la policía. Tampoco coincido con Pasota Ilustrado, que considera inferior la 3ª temporada. La verdad es que el nivel es muy alto; y el de las novelas de Jeff Lindsay también. Me recuerda a Dashiell Hammett, despreciado por los eruditos pero mejor escritor que Faulkner, sin ir más lejos. Saludos a los fans de nuestro asesino en serie favorito.

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