23 abr. 2009

Contacto

Bueno, esta vez toca otra de esas historias que escribí hace algo de tiempo (alrededor de un año). La idea original de la historia, se me ocurrió durante una clase de alemán (sí, atendía mucho), aunque de esa idea a lo que está aquí abajo hay un trecho, pues dándole vueltas y vueltas acabó siendo totalmente diferente, se asemeja sólo en la temática probablemente. Como he dicho, lo escribí hace tiempo y al releerlo tengo la sensación de que se podría mejorar, que hay cosas que se podrían pulir, pero no se por donde empezar y no me atrevo a tocar nada. Bueno no me enrollo más y les dejo con "Contacto", espero que les guste:

Contacto

Me encontraba en el trabajo con mis compañeros perfeccionando el último aparato que habíamos creado con la idea de mejorar nuestras defensas ante posibles ataques. Desde los comienzos de nuestra civilización habíamos vivido con el miedo a un ataque de algún otro tipo de pueblo desconocido para nosotros. Buscábamos aislarnos en caso de necesidad, ser invisibles a los ojos hostiles...pero entonces sucedió.


Hubo un gran estruendo. Al mirar al cielo advertimos que algún objeto que no podíamos identificar como nada conocido se dirigía hacia nosotros. Algunos corrieron en busca de armas para defenderse ante un posible ataque, otros nos limitamos a mirar. Cuando el objeto tocó el suelo se produjo un eterno silencio, sólo interrumpido por el estruendo que emitía la extraña maquinaria. Entonces el ruido cesó también, como en señal de respeto hacia nuestro estado de tensión. Permanecimos inmóviles varios minutos observando el objeto, a la espera de que se produjera algún movimiento; pero nada sucedió. Tras discutirlo nos acercamos a la construcción de forma hexagonal y la rodeamos a una distancia prudente. Finalmente nos acercamos a la única apertura visible a descubrir que se escondía en su interior.

La penumbra reinaba en el interior, solo desafiada por una luz titilante al fondo de la estancia. El espacio era demasiado pequeño para que entráramos más de cuatro a la vez, así que yo y tres compañeros más fuimos designados a entrar e investigar. Recorrimos una pequeña distancia cuando nos topamos con un grupo de seres extraños extendidos en el suelo. Tomamos posición de defensa, pero no se movían; parecían estar muertos.


Los seres eran algo más pequeños que nosotros, lo que explicaba el incómodo espacio. Tenían cuatro extremidades, al igual que nosotros, pero parecían menos robustas. La piel era de un color muy pálido comparado con la nuestra. Por último nos llamó la atención que su cráneo era bastante redondeado y pequeño, al igual que sus ojos. Mientras los observábamos detenidamente descubrí que uno se encontraba muy cerca de una pantalla, que emitía la luz que habíamos visto al entrar. En la pantalla había muchas letras, que me dispuse a leer con curiosidad:


“Saludos. Espero que si has visto esto seas capaz de comprenderlo, si no todo habrá sido en vano. Tendré que resumir mi historia. Soy miembro de una expedición en busca de vida en otros planetas. Tras décadas de investigaciones infructuosas desarrollamos un motor que nos permitía viajar a grandes velocidades, mayores de las que jamás hubiésemos imaginado. Tras este hecho nuestras miradas se dirigieron instintivamente hacia el espacio. Quizá ahora podríamos viajar a planetas situados en galaxias hasta ahora inalcanzables. Y tras esto cabía también la posibilidad de que en alguno de esos planetas encontráramos vida inteligente con la que establecer contacto.

Así preparamos una expedición formada por dos individuaos de cada sexo con vistas a tener descendencia en caso de que la misión se alargara demasiado. Los dirigentes no confiaban demasiado en la misión pero nosotros confiábamos en nuestro éxito a pesar de ser la primera misión de este tipo. Disponíamos de gran cantidad de alimentos, y podíamos parar en las numerosas estaciones que hemos situado por todo el espacio conocido en estos años de intentos de conocer este vasto mundo. Fue pasando el tiempo y no encontrábamos nada destacable en nuestros acercamientos a los planetas que se cruzaban por nuestro camino. Nacieron los primeros individuos en el viaje. Eran pioneros, los primeros que no pertenecían a un planeta por nacimiento, pero aún no eran conscientes de ello.

La ausencia de descubrimientos hacia mella en el equipo. Algunos comenzaban a perder la esperanza, planteaban que quizá deberíamos volver. Sólo yo y los más jóvenes confiábamos ciegamente en la misión. Ellos no concebían volver a un lugar que no reconocerían como hogar, pertenecían al espacio y ahí querían permanecer, a la espera de encontrar algún tipo de vida. Cuando ya estaba empezando a perder la esperanza y las ganas descubrimos este planeta. Nos acercamos a una distancia prudente del campo gravitatorio, como solíamos hacer con todos los planetas con los que nos topábamos. Empezamos a tomar datos y medidas de los posibles componentes del planeta, cosa que solíamos hacer para ahorrarnos descender a planetas que consideráramos inhabitables, y detectamos movimiento en él. Estábamos pletóricos, no lo pensamos dos veces y nos dirigíamos hacia aquí cuando algún tipo de señal interfirió con nuestra nave. Creemos que procedía del planeta, pero las consecuencias que tuvo fueron desastrosas. Los mecanismos de control se volvieron locos, comenzaron a actuar por su cuenta, y lo peor de todo, se estropeó el mecanismo que controla la presión y el oxígeno de la estancia.


La mayoría de mis compañeros ya han muerto, yo he logrado aguantar lo suficiente para escribir esta información, con ayuda de una pequeña reserva de oxígeno para casos excepcionales, y creo que este lo es. Sólo espero que seáis un pueblo pacífico. En el ordenador está toda la información que podéis necesitar sobre nuestro planeta. Dirigíos hacia donde indica y seréis bienvenidos a la Tierra”

1 comentario:

  1. Cuando la leí pensé: bah, es la típica historia de extraterrestres. Pero el final te descoloca mucho xDD

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