Todo comenzó allá por la tercera temporada, siendo el detonante el capítulo en que Skyler le pone los cuernos a Walter con Ted, y se lo suelta en la cara. Entonces todos estallaron indignados, que si Skyler era una zorra, que cómo podía hacer eso, que tal y que cual. Ya por aquel entonces me pregunté si es que el público medio se encandila con un protagonista y no es capaz de ver más allá de la simpatía que les pueda despertar o es que estamos todos locos. Parte de la magia de Breaking Bad (ojalá fuera tan fácil identificar lo que hace tan grande a esta serie) es que los personajes no son blancos o negros, y Walter White no es precisamente una excepción. La serie trata sobre malas decisiones, y mira que Walt las ha hecho para aburrir, pero nadie parece querer ver que el cocinar droga y ocultárselo a tu familia es algo malo y reprochable. No, es mucho peor engañar a tu marido, sin importar que él te haya engañado a un nivel mucho mayor. Y lo más grave es que la gente no parece querer ver que esa (mala) decisión por parte de Skyler responde a su necesidad de perder de vista al hombre en que se ha convertido su marido, aunque sea de esa manera.
Tampoco pareció importar lo rápido que Skyler se arrepintió de lo que había hecho, con esa magistral escena en que pone una alfombra entre sus pies y el asombroso suelo del baño de Ted. Ya no importaba lo que hiciera Skyler, que era el mal y había que odiarla. Que decide involucrarse en la farsa de Walt y montar una empresa para lavar el dinero y cubrirle, MAL, es una interesada. Que intenta arreglar el desastre hecho por Ted montando una escenita sublime, MAL, es idiota. Que le da dinero a Ted para arreglarlo del todo, MAL, eres idiota, ¿no ves que luego a Walt le va a hacer falta para salir por patas, que se veía venir? Ojo, que no me estoy inventando esto, que son opiniones que he leído semana tras semana.
Al principio le preguntaba a mi hermano si éramos los únicos que comprendíamos a Skyler. Luego llegué a la conclusión de que es mucho más fácil no esforzarse en intentar comprender a un personaje, es mejor acomodarse en la idea de que es un personaje odioso y ya, lo cual me parece curioso viniendo de parte del público de una serie como Breaking Bad. Si has llegado hasta la 4ª temporada ya deberías conocer la dinámica de la serie y de lo que exige del espectador, pero esa confianza la perdí del todo al leer también una y otra vez que esta temporada estaba siendo muy lenta. Todo esto para decir que no escribo esto porque me enfade que la gente odie a Skyler, sino que me da pena que cada uno vea lo que quiera ver sin intentar ir más allá, sobre todo desde el punto de vista del creador.
skyler es amor y donde mas me ha gustado a sido en esta temporada.. no se de q se quejan si lo hace todo por walt.si querían a una ama de casa tonta, aburrida y sin carácter se han equivocado de serie.
ResponderSuprimirSkyler es una zorra. Que su personaje mole y tal no quita eso. Igual que Walter es un maximo hijo de puta, y que nos caiga bien a todos no cambia nada.
ResponderSuprimirYo creo que lo que pasa es que somos de los pocos que nos paramos a pensar y a analizar por qué cada personaje hace lo que hace y no nos limitamos solamente a ver y criticar, que aunque sean personajes ficticios, se ve que es con lo que más disfruta la gente.
ResponderSuprimirWalter y Skyler representan muy bien los esquemas mentales masculino y femenino, siempre dentro del contexto psicológico del personaje. Walter representa al hombre reprimido y emocionalmente torpe, que cree en el fin "noble" sin reparar en la naturaleza de los medios por los que lo consigue. Skyler representa a la mujer de principios sólidos como el cemento, en los que la verdad y la honradez suponen la cúspide de la pirámide matrimonial hasta que esta se deshace por las mentiras de su esposo. ¿Quien actua correctamente? Ninguno de los dos, dado que desde un principio su relación estaba abocada al desastre: por parte de ella en el sentido de concebir la pareja como una institución legal rígida y estricta y por parte de él al agarrarse a esta institución de manera obsesiva para tapar sus carencias afectivas. El diálogo sincero entre ambos los habría salvado, pero ambos eran demasiado egoístas como para poder llevarlo a cabo.
ResponderSuprimirMe ha gustado mucho esa reflexión, Humper. Gracias por comentar.
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