En cualquier caso acudí raudo y veloz a mi dispensador de descargas online más cercano, y en unas horas la tenía calentita en 720p, como debe ser. Yo he venido aquí a hablar de la película, así que ya está bien de preambulos. Como podéis intuir por el párrafo anterior, esperaba esta película con muchas ganas, por dos razones: soy fan confeso del trabajo de Edgar Wright y me encanta el cómic en el que se basa. Con esta base y visto lo que mostraba el trailer, parecía imposible que la película no me fuese a gustar. Sin embargo, al acabar la película tenía una sensación incómoda. Me había divertido, me había entretenido, pero había algo que no me convencía. Le estuve dando vueltas a la cabeza durante un buen rato, para identificar qué era lo que había fallado.

Finalmente identifiqué el que en mi opinión es el problema principal: el ritmo. No digo que le falte ritmo, sino todo lo contrario, le sobra por todas partes. Algunos dirán que eso es bueno, que es una película trepidante que no da lugar al aburrimiento, pero todas las películas deben alternar distintos ritmos, pequeños momentos de descanso para asumir bien lo que estamos viendo, y eso lo sabe hasta Michael Bay. En este caso el problema es que Wright quiso abarcar todo el cómic en dos horas y al final se acaba convirtiendo en un Beat'em up hecho película: puñetazo, patada y seguimos hacia el próximo enemigo sin parar un segundo. Eché en falta algún momento de conversaciones relajadas entre los personajes (hay conversaciones, pero siempre parecen apresuradas), ahondar más en algunas historias (sin duda la de Envy se merecía algo más). Creo que esto podría haberse arreglado quitando a algún ex para aligerar algo la historia, pero supongo que no lo hicieron por miedo a los fans (a pesar de que la película adapta libremente los últimos volúmenes del cómic, pues cuando empezó a hacerse todavía no se habían publicado).
Parte del problema está también en el montaje acelerado de Wright. Hay que reconocer que este señor es un grande del montaje añadiendo efectos, tanto sonoros como visuales, para remarcar lo que pasa por la pantalla. Sin embargo esta vez he tenido la misma sensación que en algunos episodios de Spaced, que hay sobrecarga de gags en las escenas y por momentos llega a agobiar. Está claro que el cómic da pie a este tipo de efectos y Edgar lo sabe, pero no es lo mismo en un cómic donde puedes leer las páginas a tu propio ritmo y asimilar los chistes, a una película en la que te muestran todo de golpe, sirva como ejemplo la escena en que los carteles van señalando los objetos que pueblan la habitación de Scott y Wallace.
Obviamente no todo es malo, la película es muy divertida y visualmente impecable (me encantaron los momentos en que se utilizan fragmentos del cómic a modo de flashbacks), pero el balance sigue saliéndome negativo y no puedo evitar la sensación de decepción y de que es una película fallida.





